domingo, 4 de mayo de 2014

Etapa 03. Bujaraloz - Zaragoza.


Nos levantamos pronto, empaquetamos todo y después de despedirnos de la gente del hostal ya estamos subidos a la bici. Vamos a la fuente del pueblo a rellenar los bidones. Las sensaciones son buenas, no nos duele nada, la cena de ayer nos ha sentado genial.

Empezamos a pedalear dirección Zaragoza, sorpresa (o no) el viento también ha madrugado, y encima es frío. Cuando ya llevamos unos 8 Km vemos un cartel que indica 69 Km a Zaragoza y 45 a Alfajarín. Decidimos ir por la nacional, no hay tráfico y el camino va paralelo a ella.

Vamos avanzando kilómetro a kilómetro acompañados de liebres y conejos, incluso llegamos a ver un águila.

Pequeñas subidas, pequeñas bajadas, pero da igual, o pedaleas o te paras, el CIERZO no cesa, odiaremos ese nombre toda la vida.

Nos paramos en medio de la nada a tomarnos unas galletas que nos dan energías para continuar.
Llegando a Villafranca del Ebro, Javi tiene que parar, lleva unos km con dolor en la rodilla, paramos a comer unos bocadillos y descansar la rodilla. Que gusto da estar dentro del bar sin viento!!

Volvemos a ponernos en marcha con la intención de llegar a Zaragoza a comer y visitar la ciudad por la tarde.

Llegamos a Alfajarín, mediodía, mucho sol, no hay nadie por la calle. Ya queda menos para Zaragoza.

Cuando faltan 8 km para entrar a Zaragoza, Javi se para, ha visto un restaurante que tenía buena pinta al otro lado de la carretera, son las 15:30. Mejor comer aquí que llegar a Zaragoza pasadas las 4.

Que buena elección hemos hecho! Para empezar un plato de espárragos con cebolla frita y morros, a ninguno de los dos nos gustan los espárragos, hoy si, estaban tan ricos que no queda nada en el plato. Para seguir, un plato de migas aragonesas, qué ricas!!

Pero aún faltaba el plato principal, chuletón de potro a la brasa, solo dejamos el hueso, y porque está duro!!

Todo acompañado de un buen vino, no entendemos de vino, pero la botella quedó vacía, buena señal.

Después del postre (una especie de hojaldre con crema, buenísimo!) pedimos los cafés y, sorpresa, nos invitan a una copa de orujo de hierbas, aceptamos la invitación, nos lo merecemos!

Toca buscar un sitio donde reposar la comida, queda poco para llegar a Zaragoza.

Salimos rumbo a nuestro destino, con nuestro amigo el cierzo. En poco rato estamos en la plaza del Pilar, qué bonito todo! Merece la pena ir a dejar las bicis en el hostal e ir a visitar la ciudad.

Cenamos de tapeo y a dormir, mañana será otro día.

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